La escupidera

Mayo 26, 2008

Regresión

Archivado en: tiempos — lmcm @ 11:14 pm

 

Suena el teléfono, nadie lo coge, la planta está vacía, todos marcharon al acabar la jornada. Solo ella, sola frente al ordenador, oye el timbre agudo e impertinente de la llamada que resuena en el despacho de al lado. Los textos bailan en la pantalla, se resisten.

––¡Ahh! Imposible concentrarse con este soniquete de fondo ––murmura. ––Las pruebas tienen que quedar revisadas esta noche, el tiempo corre, mañana a primera hora la revista debe entrar en máquinas, el tiempo se agota, mi paciencia también ––piensa.

Detenida frente al portátil mira los artículos pendientes de valorar que se apilan en un extremo de la mesa; las ofertas de publicidad aún por estudiar que requieren respuesta; el dietario abierto sobre el atril salpicado de notas rojas, citas y asuntos que no admiten demora.  

––¡Esto no puede seguir así! ¡No aguanto más! ––masculla entre dientes con la mano presionando la boca, en un intento de frenar una inesperada arcada de rabia. ––Esta situación hace aguas, necesitas salir a flote, recuperar tu vida, recuperarte a ti, dormir y follar, y dejarte de  más historias ––se dice a sí misma. ––¡Pero mírate, mujer!, ¿cuándo fue la última vez que te reíste a gusto? Deja de apretar los dientes, grita, desahógate. (más…)

Mayo 24, 2008

LA EDAD DEL PAVO

Archivado en: Relatos, archivo — lmcm @ 7:20 pm

Avancé sigiloso por el pasillo hasta el quicio de la puerta y estiré bien la cabeza para otear en el interior. Mi cuerpo se tensó como si le hubieran metido una estaca de un extremo al otro, los ojos se lanzaron hacia el círculo de luz que proyectaba la tulipa y permanecieron fijos en él, sin poder apartar la mirada. Allí estaba, tumbado sobre la mesa, flácido y desmadejado.

Por un momento no supe cómo reaccionar, paralizado por lo que acababa de descubrir; temí que me encontraran allí plantado e imaginé con espanto mi propio cuerpo así, tumbado de aquel modo. Su cabeza caía hacia uno de los bordes de la mesa, el cuello laso, abandonado su peso a la gravedad. El resto de su cuerpo yacía sobre un charco de sangre; un reguero rojo fluía a través del tablero hasta el borde, desde donde un hilo se suspendía en el vacío hasta caer en el suelo y salpicar el rodapié blanco de la pared. (más…)

Mayo 4, 2008

Por los pelos

Archivado en: archivo, cartas — lmcm @ 6:38 pm


No sé cuánto más aguantaré esta espera, es mucho el tiempo que ha pasado; el suelo del jardín está ya cubierto de hojas, los rosales perdieron sus colores y las zinias desistieron de dar más flores. Tumbado en el porche de la casa, en el que pasamos tantos ratos mudos, solo siento frío y soledad. Estoy solo dentro y fuera, alrededor todo calla, las casas vecinas mantienen día y noche los ojos cerrados, vacías también, como yo.
Hoy, cuando llegué a casa después de mitigar la soledad con unas copas, la luz de la luna inundaba el salón de abajo, como la noche en la que te fuiste, desde la que todo se ha acabado de desmoronar. Cuando los endemoniados pelos se empezaron a multiplicar día tras día socavaron nuestras vidas y dieron lugar a este abandono en el que aún crecen y crecen sin cesar. (más…)

Abril 24, 2008

El comedor (versión 2.0)

Archivado en: Relatos, brevedad cotidiana — lmcm @ 11:51 pm

Aún no es la hora pero ya hay un grupo de personas ante la puerta de cristal. Las cortinas de visillo están corridas, negrean, la luz que se atisba dentro las clarea. Tomás, recién llegado, se acerca a la puerta, escudriña tras el vidrio, lo golpea con los nudillos.

Los otros le miran torcido, gesticulan, protestan. Él se vuelve, les hace un aspaviento, chasca la lengua, mueve la cabeza a los lados y se retira al final de la cola. Todos se conocen, coinciden día a día desde hace tiempo, aquí, a la misma hora. Todos esperan, dos en el suelo, la espalda contra la pared.

Tomás toma del brazo a un hombre maduro, con barba y melena; protesta, le quita la mano, hoy no quiere volver a escuchar la historia del viejo. Él insiste, se le acerca de nuevo, apoya en su hombro una mano y le cuenta:

––Aquel día compré un décimo del Niño, tenía una corazonada. Nunca tuve suerte, ni siquiera en los sorteos de las revistas de misiones de la escuela, pero presentía que esa vez un servidor de ustedes, Tomás Chávez Santos, iba a dejar de lado el sobrenombre del desgraciao para colgarse el de a-gra-cia-do. Y van… y me roban la cartera. (más…)

Abril 21, 2008

El comedor

Archivado en: Relatos, brevedad cotidiana — lmcm @ 10:48 pm

Aquel día compré un décimo del Niño, tenía una corazonada. Nunca tuve suerte, ni siquiera en los sorteos de las revistas de misiones de la escuela, pero presentía que esa vez un servidor de ustedes, Tomás Chávez Santos, iba a dejar de lado el sobrenombre del desgraciao para colgarse el de a-gra-cia-do. Y van y me roban la cartera. (más…)

Abril 16, 2008

ECOS DE CLAUSURA

Archivado en: Convento científico, Relatos — lmcm @ 11:02 pm
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La madre abadesa entró en la capilla del convento en una hora vespertina en la que dicho espacio recibía una cantidad exigua de luz. Ante la ausencia de energía lumínica en el espectro visible de sus hábitos, éstos no se distinguían de las sombras grises que se proyectaban por todo el área del paralelepípedo de base rectangular que definían los muros de la iglesia. (más…)

Venus atrapamoscas

Archivado en: Aquel lugar, Relatos — lmcm @ 6:48 am
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Era la que buscaba, justo como me la había imaginado. No tenía la menor duda de estar frente a la definitiva, de haber encontrado mi sitio.
–-Ocho casas ya es bastante, te dejas un poquito en cada una y si sigo así acabaré desintegrándome. Pero estoy seguro de que a la novena va la vencida –-le dije a Olalla mientras empacábamos mis bártulos.
Desde hacía dos meses disponía en usufructo de un cuarto en la casa de un amigo; el plazo de disfrute de estos bienes ajenos estaba a punto de vencer, como el verano, y los inquilinos por derecho a punto de volver al piso compartido. (más…)

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