Querido Joan:
Qué extraño me resulta escribirte ahora, después de tantos años de tenerte lejos. Sé que sigues dando clases de botánica en París. Me lo dijo Aldo Gracés cuando le llamé para preguntarle tu dirección postal. A fuerza de distancia nos hemos convertido en dos extraños y sin embargo, lo que voy a contarte tiene más sentido para ti que para nadie, sin contar, tal vez, a Lupe.
Recuerdas a Lupe. Yo me quedé aquí, sin ella, mientras tú te marchabas para olvidarla y dejabas a medias nuestra tesis conjunta sobre plantas acuáticas. De vez en cuando extraño todavía aquella pasión compartida por los ejemplares raros de criptógamas, flotantes y ciénaga. Nada, sin contar, tal vez, a Lupe, ha vuelto a cautivarme tanto. (más…)