La escupidera

Abril 21, 2008

Viejas costumbres

Archivado en: Convento científico, Relatos — gaiamoridin @ 4:58 pm

Sor Teresa caminaba por el claustro todo lo rápido que le permitían las faldas del hábito, su aceleración aumentaba a cada paso y la distancia que la separaba de la puerta de madera disminuía a la vez que crecía la que la alejaba del punto de origen. Al llegar se colocó la falda y llamó tres veces a la puerta. El golpe se propagó a través de las moléculas que conformaban la estructura de madera e incrementó su energía interna. En el otro lado se oyó una voz suave que invitaba a entrar. Teresa giró el picaporte y cerró de nuevo al encontrarse dentro. El despacho de la madre superiora era acogedor y austero. Por muchas abadesas que pasasen por el convento, ese despacho observaba inmutable el paso de todas ellas. Siempre estable, como un átomo de neón o argón, o como cualquiera de los gases nobles. La mujer que se sentaba tras el escritorio la miraba con dos ojos oscuros que parecían recriminarle algo, aunque su boca expresaba una cálida sonrisa. En los años y medio que llevaba en el convento nunca la había visto sonreír de verdad, también con los ojos, a veces pensaba que eso era tan imposible como llegar a medir la velocidad de un electrón y averiguar donde se encuentra al mismo tiempo. (más…)

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